domingo, 20 de junio de 2010

La luna...

“El humor de los hombres fue igual de variable que el de las mujeres… pero las mujeres al menos podían predecir”


Esta frase no proviene de un ensayo sobre brujería ni sexto sentido. Tampoco se trata de ciencia ficción. Forma parte de un documental que viene a explicar –si es que todavía hace falta- ese tema que tan a menudo suele esconderse de la faz pública y que sólo aparece en charlas masculinas cuando es impedimento para algún plan.
Estoy hablando de la menstruación. Tema tabú como bien dice el documental La luna en ti, dirigido, escrito y estelarizado por Diana Fabianova. Esta producción española de 74 minutos de duración, pretende desentrañar el porque se estigmatiza este tema que hace a la naturaleza femenina, como así también las diversas preguntas existenciales que le surgen a la mujer cuando tiene su primer período; justamente, el documental no sólo rastrea como evolucionó el tabú, sino que paralelamente narra a modo de diario intimo (intervenido con el formato reallity) la llegada de una niña a su primer período.
Este documental que ha recibido numerosos galardones se estrena en breve, seguro generará debates, pero lo importante es que probablemente ayude a naturalizar el tema, a insertarlo en conversaciones masculinas, y a hacerlo sólo un rasgo más dentro de la bella -y necesaria- existencia femenina.






TRAILER:
http://bit.ly/9XC0c7

miércoles, 16 de junio de 2010

¿A quién le importa?

“También se mantuvo una tendencia histórica en Colombia: los jóvenes, la base de Mockus, generalmente no salen a votar y en la primera vuelta tampoco lo hicieron” Diario la Prensa, Colombia, 16 de junio de 2010.

¿A que esperamos? ¿Por qué el conformismo? ¿Por qué la pasividad? Internet y su grandiosa plural oferta de contenidos ha embotado nuestros sentidos. Se ha perdido la acción política. Se perdió la conciencia de que son los jóvenes, y nadie más, quienes pueden cambiar la realidad de su país. Son los únicos a quienes no los aprisionan las telarañas y pueden actuar con pasión y desparpajo.
¿Y donde están?
Detrás de un monitor, materializando su participación política en un simple click a través de facebook: “me gusta”. Hasta ahí llegan sus (nuestras) convicciones.
Antes el mundo se degradaba y nadie hacia nada. Alguien secuestraba a un judío y las personas miraban para abajo y seguían sus labores, porque como dijo Bertold Bretch “a mi no me importó, porque yo no era”.
Hoy nos alegramos, autosuficientes, porque nos creemos conscientes de la realidad, críticos del sistema, y seguros de que numerosas agrupaciones en que está disemi-nada la sociedad civil satisfacen esa demanda de "unidad del pueblo" que en tiempos difíciles como aquellos de la segunda guerra mundial no había. Su mayor expresión: los grupos de facebook.
La realidad nos desapasiona, y nos parece mediocre y triste sólo porque nosotros la dejamos ser. Porque no actuamos. Porque estamos desunidos y no perdonamos nuestras diferencias.
Si hay algo valioso que enseñó Mockus es que hay que bajar el nivel de agresividad en una discusión, hasta alcanzar el dialogo hermanado donde los polos opuestos se encuentren sin dejar de ser la contracara del otro.
Gane quien gane esta elección, es necesario tomar conciencia desde ahora de que la realidad perece por nuestra falta de acción; es necesario recordar a tantas personas que lucharon por una Latinoamérica unida –y que no cabe nombrar porque fueron simples humanos y no ídolos como hoy los dibujan-; es necesario que entendamos que más allá del color o la religión que cada uno profese somos hermanos porque hay una identidad compartida.

sábado, 29 de mayo de 2010

TBA...

El viernes al mediodía, regresando de mi jornada universitaria, tomé como siempre el tren línea mitre. Generalmente es difícil conseguir asiento, inclusive en la terminal de retiro, pero a poco de caminar sobre la formación divisé a lo lejos tres lugares vacíos. Al aproximarme me sobresalté. No fue mi vista sino mi olfato el sentido que se alteró..
Disperso en el suelo, un tapiz de vomito hediondo disuadía a quien quisiera sentarse, sólo un pasajero, que se había tapado la cara con su pullover como un piquetero, se atrevía a semejante hazaña.
Seguí caminando y por dos vagones más el olor me acompañó como un saco pestilente.
Al llegar a la cabecera divisé un guarda de la empresa al que acudí, con cierta curiosidad, para descubrir cual sería su respuesta al comentarle mi “descubrimiento”.
Claro, le dije que dos vagones más atrás había vomito dispersado por el suelo y que el olor traumaba el viaje de los ocupantes. Su contestación fue “ah bueno”, y su accionar, ninguno.
Desilusionado me acomodé contra una pared del vagón y mientras miraba al guarda me acordé de esa frase popular que dice que los ciudadanos que utilizamos el transporte público “viajamos como ganado”. No me pareció tan lejana. Uno de los nuestros había expelido un fluido entre los demás y el viaje debía hacerse aún a pesar de eso…

lunes, 10 de mayo de 2010

Derechos Humanos... con K...

Estaba leyendo el cronograma de los festejos que se realizaran este mes por el bicentenario y en un párrafo me extrañó mucho encontrar esto:

"Además de la Feria de las Provincias se prevén Postas Temáticas, espacios de interacción con la gente dedicados a la discusión y reflexión de grandes temas como son: Trabajo y Producción, los Derechos Humkanos..."


¿Simple descuido o travesura hacker?

www.bicentenario.argentina.ar/es/noticias/la-presidenta-encabezara-los-actos-centrales-del-bicentenario-73.php

lunes, 3 de mayo de 2010

Viajando en tren

Yo lo apodé “El Chayanne ferroviariario”. En un afán anacrónico circula por los pasillos sucios de la formación picando boletos; vestido anacrónicamente, con camisa y chaleco azul decorado con arabescos, zapatos pulcramente lustrados y la anacrónica gorra. Tiene especial afecto por las mujeres y cada vez que observa a alguna con un bebe o un niño pequeño, eleva un poco la voz y pide amablemente un asiento.
También toca su silbato antes de cerrar las puertas del tren, como solían hacer los guardas mucho tiempo atrás.
Ya lo había visto antes, pero recién hoy reparé en él. Me pregunté como es posible que sus compañeros hayan dejado de pedir los boletos, hayan optado por vestirse de manera informal, con jean, zapatillas y un sweater con el logo de la empresa, y sin gorra, y él, sin embargo continúe usando su uniforme
¿O será que una mañana se levantó y se dio cuenta de que no debía ceder ni un paso más al tiempo, al olvido de las costumbres y los personajes públicos?
Seguro, a paso firme y con educación, avanza cumpliendo con una tarea que cayó en desuso, que pareciera innecesaria y molesta, y por eso mismo vergonzosa.
No canta, pero con su trabajo conquista, porque persiste en mantener vivo un personaje que parecía extinto. Se reivindica con el ejercicio digno de la profesión que a otros pareciera avergonzar, y evita el olvido, ancla el pasado al futuro.
Así, este guarda de rasgos centroamericanos se destaca nada menos que por su trabajo; los pasillos de tren son su escenario desde el cual maravilla e ilustra, contagiando modales y virtudes a todos los que lo miran asombrados cuando les solicita el boleto.
El “Chayanne ferroviario” sabe que se gana el respeto sin exigirlo. Sabe que las mujeres lo aprecian porque tiene valores y porque las trata educadamente porque es parte de su trabajo, como el del cantante es cantar. Y a los hombres -maridos, hijos y demás- no los deja de lado, igual respeto les brinda.
Quién sabe que habrá realmente detrás de su seguridad.

lunes, 26 de abril de 2010

Verano Plomazo -BAFICI (2)

Concluyó la doceava edición del BAFICI, ese festival que se lleva a cabo en no-lugares y que parece el gran ausente de sí mismo pero, que experiencia…

El frió miércoles en que concurrí a ver Brummer Summer –Verano Plomazo- de Zach Weintraub.Iba sin saber como funcionaba este festival. Al llegar a la zona del abasto, que por ser día de semana estaba bastante vacía, percibí el dejo de tristeza que todavía emana ese corpulento edificio, que antes acogió a verduleros y tangueros, por igual.
Adentro el clima era diferente: montones de chicas con identificaciones y remeras del festival, casi diría que superaban en número a los espectadores.
Al ingresar a la sala me asombré, pero entonces recordé que el ticket me había costado 8 pesos, y si bien muchos de los que colmaban la sala no tenían cara de estudiantes, se veía en todos ellos la gran expectativa con la que cargaban.
Primeramente alguien -nunca se identifico- tomó el micrófono y cito la película nombrada, el porque de su elección –arguyó que era parte del nuevo cine independiente americano, y que tenia los tres ejes clásicos de este genero: el verano, el amor y la adolescencia-, y finalmente presentó a su director que lucía un feo sweater marrón y descolorido. Podría haber sido un jugador de básquet, pero era el director de la película, y sabía hablar español, para ello empleo todos sus conocimientos y finalmente dijo:

-ole, mi nombra es Zach…. Y no tenga que decir, tenga nada, solo watch the movie.

La película resultó más que interesante. Filmada en blanco y negro recurriendo constantemente a planos detalle, muy cerrados y centrados en los personajes más que en el paisaje; casi todo el tiempo los planos aparecían desenfocados y el personaje era lo único que restaba en foco, excepto cuando abandonaba su posición, la cámara seguía fija –como casi todos los planos que la película presentaba- y el desenfoque también persistía.
Como todo cine independiente uno esperaba este tipo de recursos, así también como la música que solo se introducía cuando alguien tocaba una guitarra, prendía una radio o acudía a un recital.
Tiene momentos muy interesantes, y justamente la utilización de planos cerrados da a las escenas de sexo un tinte muy verosímil.
El argumento quizás es lo más pobre de esta producción que aún así, en mi opinión, valió la pena ver. La historia trata sobre el verano decepcionante que un estudiante de secundaria, Ben, vive y las similitudes con las historias amorosas de su hermano con el que junto a su ex novia emprenden un corto e infructuoso viaje.
Al terminar la mecánica del festival para las películas en competencia siguió su curso normal.
Ahí fue que por comentarios y por mi aguzada vista –uff- me enteré de que el director actuaba como coprotagonista, haciendo el papel del hermano. Claro, como no iba a notarlo si hasta en la película usaba el horrendo sweater marrón…
Lo peor –o lo mejor- fue la ronda de preguntas.
Fueron pocas pero una apuntó a los recursos estilísticos: el porqué usaba la cámara desenfocada en la mayoría de las tomas.
Estaba ansioso por la respuesta, me imaginaba múltiples justificaciones, pero la principal que la cámara seguía al protagonista en momentos claves, y que cuando este se salía de su centro todo se distorsionaba…
Sin embargo el bueno de Zach contestó:

-Because it´s cool.

Merito aparte el traductor. Si, al final no sabía tanto español como había dicho el presentador del BAFICI. Y lo peor es que el traductor acortaba el discurso del gran director.

Experiencias del BAFICI… a movie…

lunes, 19 de abril de 2010

¿Qué te pasa Buenos Aires?

"Ey! ¿Que te pasa Buenos Aires?" No es la tecno ni el rock, son piedras del tamaño de un coco impactando contra los autos y las personas.
En cuestión de minutos la ciudad se metió para adentro, se guardó, y la tarde movida del domingo que reinaba en shoppings, cafés, y demás, quedó sepultada bajo una pila de inmensos granizos, que acompañados por una leve lluvia, dejaron en claro que los cambios, sobretodo los climáticos, están a la orden del día.
Cambios en el clima, en la atmosfera... también en la atmosfera política. Mientras militantes de "pensamientos ajenos" sostienen pancartas con las imágenes alteradas de periodistas críticos al gobierno -un billete emula una mordaza sobre su rostro y se insinúa que el medio les paga para atacar al oficialismo- nuestra presidenta asiste, y además oficia como una de los dos exponentes- a los actos celebratorios de la independencia Venezolana... independencia que hoy el pueblo Venezolano no tiene: su capacidad de informarse, y por consiguiente su opinión dependen de los medios fanáticos de Hugo Chávez Frías.
Si hacia allí nos encaminamos ahora entiendo el porque del granizo... ¿castigo de dios? o ¿un inútil intento de despejarnos las ideas?